dimecres, 21 de juliol de 2010

Las Metáforas y el Coaching

Los cuentos y las metáforas son relatos capaces de movilizar a las personas que los leen y de generar en ellas una respuesta de búsqueda orientada a la consecución de un logro.
El lenguaje simbólico actúa sobre nuestro subconsciente de una forma mucho más potenciadora que cualquier sugerencia o consejo. No agrede a la persona, ni a sus creencias, moviliza nuestra capacidad creativa y puede generar nuevas ideas que en algunas situaciones nuestra parte racional no es capaz de resolver.

Veámoslo:



PRIMERA HISTORIA
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¿Jugamos a las escondidas?
La Intriga levantó la ceja intrigada, y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: ¿A las escondidas? ¿Cómo es eso?
Es un juego, explicó la Locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará entonces mi lugar para continuar así el juego.
El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia, la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban.
La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres … comenzó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.
La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la Belleza; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ideal para la Timidez; que si la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo…pero sólo para El.
La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, mientras la realidad se escondió detrás del arco iris y la Pasión y el Deseo dentro de los Volcanes.
El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante. Cuando la Locura contaba 999,999, el Amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón... contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.
Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la Teología;y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo.
Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris… (mentira!, si ella estaba en el fondo del Océano) y hasta el Olvido, que ya había olvidado que estaban jugando a las escondidas.
Pero…el Amor no aparecía por ningún sitio.
La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. .
Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra, eL AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.
  

SEGUNDA HISTORIA

Un árbol confundido....

Había una vez un hermoso jardín en el que se cultivaban manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: no sabía quién era.
- Te falta concentración - le decía el manzano- si realmente lo intentas puedes tener manzanas sabrosas. ¿Ves que fácil es? Mirame a mí cómo las produzco.
- No lo escuches- exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas ¿Ves que bellas son?
Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el buho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
- ¡No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchisimos seres sobre la tierra! Yo te daré una idea. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tu mismo. Conócete, y para lograrlo, escucha tu voz.
Dicho esto el buho desapareció.
-¿Mi voz...? ¿Ser yo mismo...?, ¿Conocerme...? ¡Si yo supiera quién soy...! - se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto comprendió...Cerró los ojos y dejó de oir los sonidos de alrededor y sus propios sentimientos y, por fin, pudo escucharse:
- Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. ¿Sabes quién eres? Eres un roble y naciste para que crezcas grande y majestuoso, para que cobijes a las aves, des sombra a los viajeros, belleza al paisaje...Esta es la misión que tienes. Para eso estás en este mundo. Cúmplela.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo que había sido creado. Asi comenzó a reconocer quién estaba siendo en este mundo: una oferta valiosa. Siendo quien era todos lo admiraron y respetaron. Y sólo entonces el roble comenzó a conocer la posibilidad de vivir feliz.

La sabiduría de los cuentos (Alejandro Jodorowsky)

¿Con quién te identificas?
¿Qué has aprendido de cada historia?
¿Qué le pasaba al roble? ¿Cómo lo identificas en la vida real?
¿Qué piensas de la Locurs y el Amor?

Estas y otras preguntas añaden más razonamientos a la intepretación de las historias y nos acompañan en nuestro autoconocimiento.

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