dijous, 25 de novembre de 2010

El futuro de la formación se adivina en la Red, Tamara Vázquez, Expansión


La cultura '2.0' avanza imparable y las empresas diseñan planes de formación adaptados a las nuevas generaciones. La filosofía del trabajo colaborativo y del intercambio de conocimiento gana terreno en organizaciones como "la Caixa" o Systems Niscayah.

La cultura '2.0' avanza imparable y las empresas diseñan planes de formación adaptados a las nuevas generaciones, habituadas a estar siempre conectadas. La filosofía del trabajo colaborativo y del intercambio de conocimiento gana terreno.

Más de dieciocho millones de personas en España son usuarias de las redes sociales, es decir, más de tres cuartas partes de los veinticuatro millones que están conectados a Internet. De ellos, el 60% las utiliza a diario. Con estos datos nuestro país se ha convertido en el tercero de Europa y uno de los primeros del mundo en penetración de estos nuevos fenómenos sociales de comunicación e información. Son datos del último estudio de Nielsen, de junio de 2010, en el que se afirma también que los españoles dedican como media más de cinco horas al mes, el 20% de su tiempo en Internet.

Nadie parece discutir ya que se trata de un proceso imparable y arrollador, que está comenzando a tener su impacto en las organizaciones empresariales y en la manera en la que se comunican con sus empleados, los atraen, gestionan su conocimiento y los forman. Se trata de aprovechar el éxito y popularidad de las redes sociales para enganchar a los nu

evos profesionales.

Entre estos objetivos de recursos humanos, la formación 2.0 ocupa un papel protagonista. Las empresas españolas están comenzando a usarlas para crear espacios abiertos de formación donde aprender, compartir conocimientos y generar ideas para los empleados y para las corporaciones, en los que se usan intensivamente herramientas como los blogs, los wikis, los podcast, los sistemas RSS, etcétera.

Los responsables de formación quieren aprovechar el éxito de los vídeos, como demuestra el fenómeno de YouTube; las posibilidades pedagógicas de las realidades virtuales en tres dimensiones, como en Second Life; la capacidad de transmisión de la televisión en una sociedad claramente audiovisual; y el éxito de los videojuegos y competiciones online. Todas ellas comienzan a ser herramientas comunes en el e-learning.

La gran capacidad de comunicación y de transmisión de información de la web 2.0 está comenzando a transformar la formación interna de nuestras organizaciones, la manera en la que mejoran la cualificación de sus trabajadores y la forma en que universidades y escuelas de negocios preparan a los futuros profesionales. La cultura 2.0 se caracteriza por la participación, la colaboración, el intercambio de información y la generación de conocimiento de forma colectiva, principios que las compañías pueden aprovechar para obtener lo mejor de su tale
nto interno.


Una plataforma de inteligencia colectiva

Entre 2004 y 2009, La Caixa incorporó 10.000 nuevos empleados, un 25% de su actual plantilla. Como consecuencia de estas contrataciones, al cierre del año pasado los recién titulados representaban el 14% de los trabajadores de la entidad bancaria.

La entrada de esta generación de jóvenes, conocida como Generación Y, introdujo nuevas necesidades desde el punto de vista formativo. "Es un colectivo de personas que está habituado a relacionarse en entornos virtuales como Tuenti, Facebook o Twitter, que está continuamente conectado a la red, cree en el trabajo colaborativo y que apuesta por sistemas de aprendizaje basados en el intercambio personal, en lugar de por programas de formación conceptuales y académicos", destaca Gerard Velez, responsable de social learning ‘Virtaula’, quien explica que esto obligó a la compañía a considerar que su departamento de formación debía esforzarse en desarrollar las capacidades y el conocimiento del profesional del siglo XXI con las herramientas y normas de la sociedad 2.0.

De este modo, el equipo de formación empezó a trabajar en el diseño de Virtaula 2.0, una nueva plataforma virtual que incorpora las herramientas 2.0.
No se trataba tanto de un cambio tecnológico como de una transformación filosófica: Los programas pasaron de poner el foco en la enseñanza, a hacerlo en el aprendizaje, y se centraron en las necesidades específicas de cada usuario. "Queríamos un nuevo modelo de formación que promoviera la comunicación multidireccional, la construcción de conocimiento, la cobertura en tiempo real y la actitud proactiva del empleado, que se convierte en maestro de sus propios compañeros", explica Velez.
De este modo Virtaula 2.0 se convierte en un espacio que reúne a los empleados que comparten un proyecto de negocio y que facilita la utilización de una serie de recursos y aplicaciones que los profesionales emplean en su vida diaria.
Actualmente, el 80% de los accesos a este portal se realizan en espacios de aprendizaje informal. Los propios profesionales de La Caixa se encargan de crear parte de los recursos formativos desde su puesto de trabajo.
Gracias a la implementación de este proyecto, la entidad bancaria ha conseguido ahorrar 586 horas en tiempo de formación y ha mejorado la motivación de la plantilla en un 18 por ciento. Las primeras impresiones son favorables: Nueve de cada diez trabajadores de la entidad bancaria asegura que el uso de Virtaula 2.0 le está ayudando en sus tareas diarias. "Tratamos que los empleados lo vean como algo que les va a hacer ganar en su día a día y que les puede ayudar a mejorar en sus retos de negocio", concluye Velez.

Transformar la cultura corporativa

Systems Niscayah, firma especializada en el diseño, implantación y mantenimiento de soluciones de seguridad, lanza en España el proyecto Vikara para adaptarse a la nueva situación de mercado.

Para lograrlo, acomete un cambio cultural con el objetivo de trasladar el foco de sus programas de formación –que estaba centrado en el producto– a las necesidades y motivaciones del cliente. "Se trataba de emprender una transformación que partiera de las personas, ya fueran empleados o consumidores. El objetivo es aportar valor al cliente, por eso con Vikara hacemos que este sea quien indique las pautas y acciones que podemos llevar a cabo para conseguir la excelencia en el servicio", explica José María Bascán de Santiago, director de recursos humanos de Niscayah.

La empresa opera sobre todo en los sectores de banca, entidades financieras, energía, estaciones de servicio, petroquímico, retail y logístico.

Así, Vikara se apoya en siete ejes de relación: confianza; resolución y rapidez; capacidad para sorprender con los detalles; cumplimiento de lo prometido; cero problemas; experiencia; e información. "Se basa en que el empleado pensara cómo podía aplicar cada uno de estos ejes a su trabajo diario. Parte de la formación se realiza sobre una plataforma 2.0, que registra el tiempo invertido en cada ejercicio y el éxito de las pruebas", matiza Bascán de Santiago.

Entre los rasgos diferenciadores de Vikara, que en sánscrito significa "transformación", destaca el hecho de haber conseguido alinear el cambio cultural con la estrategia del grupo a nivel mundial y la rápida difusión de la práctica, en la que participa el cien por cien de la organización. En este sentido, el director de recursos humanos de la compañía señala que "la sensibilización vino en cascada, desde el comité de dirección, bajando a los mandos directivos y medios. La implicación del consejero delegado fue absoluta".
Según varias encuestas de satisfacción, el 73 por ciento de los clientes de esta firma recomendaría a otras empresas la contratación de los servicios de Systems Niscayah, y casi ocho de cada diez asegura que continuará trabajando con la compañía en el futuro. En el ámbito mundial, Vikara se está implantando en Portugal e Italia, y ha sido identificada como mejor práctica en Suecia.





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