dissabte, 9 de juliol de 2011

Article Juliol: Liderazgo Prosocial I

NACIMIENTO DEL INTERÉS POR LA CONDUCTA PROSOCIAL:

Un valor en auge en nuestra sociedad es el concepto “hacer cosas para los demás”, se trata de un comportamiento, aunque ya conocido por la especie humana,que cuenta con muy poca tradición de estudio. Las ciencias han preferido dedicarse a la descripción y categorización de las conductas antisociales durante décadas, y no es hasta los años 60-70 empieza a surgir el interés por el estudio de lo positivo, actualmente llamado Prosocial.

En su día el caso Kitty Genovese removió la consciencia Americana y provocó una consciencia colectiva de nuestra conducta como grupo. En 1964, una joven trabajadora Kitty Genovese fue asesinada al lado de su casa en Nueva York. El asesinato duró más de media hora, ella gritaba y pedía ayuda, mientras se movía apuñalada de una puerta a la otra, el asesino no marchaba hasta que la violó y dejó morir. Este acto tuvo lugar delante de 35 vecinos que observaban des de sus ventanas y no hicieron nada para actuar, unos encendieron la televisión, otros se fueron a dormir, cada uno de ellos y ellas tuvieron otras prioridades o sus pensamientos se dirigieron hacia otras actividades “más fructíferas”

¿Por qué motivo pasó esto?

Algunos científicos describen las conductas en las situaciones de emergencia como frágiles. Todo depende de muchos factores y de la interpretación del testigo. Para movernos a la acción, debemos entender que la emergencia es verdadera y que nuestra ayuda es imprescindible; por este motivo, cuanta más gente presente y más ambigua sea la situación observada, más débil será mi percepción de mi obligación de ayuda, Mi responsabilidad se podrá catalogar entonces como difusa.



COMPORTAMIENTO HABITUAL:

Otros factores influyen en mi comportamiento y la cosa se complica aún más cuando según el Modelo de desgaste de la Ayuda de Piliavin y Rodin se nos explica que una emergencia es vivida como una excitación desagradable, nos saca de nuestra cómoda rutina a la que ya tenemos controlada y en primera instancia queremos que esta sensación desaparezca. Esta motivación nos mueve a actuar de alguna que otra manera o bien intervenimos directamente o bien interpretamos la escena según nuestra percepción individual y damos por supuesto que nuestra ayuda no es requerida o bien ignoramos la situación y marchamos. Escogeremos una de estas tres acciones si en la balanza obtenemos un resultado positivo, o sea los beneficios son mayores a los costes.

 
También debemos tener en cuenta las diferencias individuales de cada persona, como nuestro nivel de energía, el hecho de como percibimos a la supuesta víctima (grado de dependencia, fragilidad, su grado de angustia mostrada, por ejemplo); nos influencian también las características de la víctima (género, grupo racial y atractivo); y el parentesco familiar, hay una total probabilidad de ayudar a nuestros hijos incluso en situaciones de riesgo o costo extremo.

Algunos estudios muestran que debido a la aún socialización diferencial de los roles sexuales, los hombres prestan más ayuda de tipo técnico, pensemos un coche parado en la vía pública debido a un fallo del motor; mientras que la ayuda de las mujeres es de tipo emocional o personal, imaginemos el soporte emocional ante una situación difícil. El rol de género femenino está determinado por normas que anteponen las necesidades de los otros, especialmente familiares, a las propias. Sin embargo el rol sexual masculino está determinado por el heroísmo y la cortesía.

Todos estos aspectos influyen en nuestra toma de decisiones en equipos de trabajo, con el coaching puedes hacer consciente algunas de tus conductas para dirigirlas hacia tus objetivos.

El próximo mes continuaremos hablando de la conducta de "dar ayuda"

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